Historia de la Aromaterapia

La historia de la Aromaterapia

Las raíces de la Aromaterapia se remontan a unos 3.500 años antes de Cristo, en la era Egipcia, donde se registran los primeros indicios de los usos de los aromas aplicados en la salud, la belleza y el bienestar.

El empleo de la aromaterapia, cuya palabra significa “aroma” olor dulce y “terapia” tratamiento empleado en la curación de las enfermedades, ya desde sus inicios, no solamente se empleaba en el campo de la medicina sino también de la religión, el misticismo y la magia. Dado que se le atribuían efectos terapéuticos no solo a nivel físico sino también emocional y espiritual.

Los aromas y los rituales

Historia de la AromaterapiaSe cree que los antiguos Egipcios (5.000 a 10.000 a. C.), quemaron por primera vez, y antes de descubrir las propiedades medicinales de las plantas, incienso hecho a base de maderas oleosas, hierbas aromáticas y especias en honor a sus dioses. Ellos creían que mientras el humo subía al cielo, llevaría sus oraciones y deseos directamente a las deidades. Del mismo modo que lo empleaban para expulsar a los “malos espíritus” de los enfermos, junto con otra serie de rituales.

Eventualmente, el desarrollo de los aromas empleados como medicamentos, sería lo que crearía las bases en las que, años más tarde, se constituiría la Aromaterapia.

El placer de los olores

Los Egipcios adoraban usar fragancias en su vida cotidiana y las empleaban en cualquier ocasión. Durante el período comprendido entre la XVIII y XXV dinastía (1.539-657 a. C.), continuaron refinando el uso de los aromas en inciensos, medicina, cosméticos y finalmente perfumes. Curiosamente, la palabra perfume proviene del latín “per fumum”, que significa “a través del humo”.

Hasta unos pocos de cientos de años antes del nacimiento de Cristo, la industria egipcia de la perfumería, fue celebrada como la más fina en todo el Oriente Medio y lejano. Fue tan grande su reputación como maestros perfumistas que, cuando Julio César volvió a casa con Cleopatra después de conquistar Egipto, alrededor de 48 a. C., fueron arrojadas botellas de perfume a las multitudes, se cree para demostrar su dominación total sobre Egipto.

Las sustancias más demandadas

Durante la 3ª Dinastía en Egipto (2.650-2.575 a. C.), el proceso de embalsamiento y momificación fue desarrollado por los egipcios en su búsqueda de la inmortalidad y su vida en el más allá. El incienso, la mirra, el gálbano, la canela, la madera de cedro, la baya de enebro y el nardo, se sabe que se han utilizado en algún momento para preservar los cuerpos de su realeza en preparación de la vida después de la muerte.

Las valiosas hierbas y especias que necesitaban, fueron transportadas laboriosamente a través de desiertos inhóspitos por los comerciantes árabes, los cuales las distribuían por Asiria, Babilonia, China, Egipto, Grecia, Roma y Persia. Los materias primas más buscadas eran el incienso y la mirra, en donde los primeros años de comercio la demanda superó a la oferta. Tenían un valor igual a las gemas y a los metales preciosos.

La medicina tradicional china

El “Emperador Amarillo”, es un libro clásico de Medicina Interna que fue escrito en 2.697 a. C y es el libro médico más antiguo sobreviviente en China. Este texto histórico contiene información sobre las propiedades de más de 300 plantas diferentes y sus usos médicos, lo que sugiere que incluso puede haber precedido a los egipcios en su uso y conocimiento de los medicamentos a base de plantas. Aunque otras civilizaciones en la India y las Américas también usaban plantas aromáticas, desde los tiempo más remotos. Aunque parece que, las culturas del Oriente Medio y China fueron los que nos dejaron los mejores registros.

La antigua Grecia y la medicina

Sin duda alguna la riqueza de la farmacopea botánica egipcia, habia sido adquirida y asimilada por muchas otras culturas durante milenios anteriores; los Asirios, Babilonios y los Hebros, habían tomado todo su extenso conocimiento en base a la medicina aromática.

A medida que el Imperio Egipcio se derrumbaba en torno al año 300 a. C, Europa se convertía en el corazón de la medicina empírica (basada en la observación y en la experiencia). Es entonces, cuando el culto de Asclepios comenzó a popularizarse. Aunque, los nuevos métodos estaban evolucionando constantemente hacia un sistema de curación basados en estudios cada vez más científicos, las creencias espirituales y místicas continuarían siendo de gran interés y aceptación.

Asclepios, fue el primer médico griego conocido que ejerció alrededor de 1.200 a. C. Él combinaba

el uso de hierbas y la cirugía. Su reputación alcanzó tal estatus, que después de su muerte fue deificado como el dios de la curación en la mitología griega, y miles de suntuosos templos de curación conocidos como “Asclepieion” fueron erigidos en todo el mundo griego en su honor .

Los peregrinos acudían en gran número a los “asclepeia” para ser curados. Dormían una noche y, al día siguiente, contaban sus sueños a un sacerdote. Éste prescribía una cura, a menudo una visita a los baños o a un gimnasio. Las serpientes estaban consagradas a Asclepio, por lo que a menudo fueron usadas en los rituales para curar. Las serpientes no venenosas eran dejadas reptar en el suelo de los dormitorios donde los enfermos y heridos dormían.

Hipócrates el padre de la medicina

Hipócrates (460-377 a. C.), falleció a los 107 años de edad, fue el primer médico en desechar la creencia egipcia de que la enfermedad era causada por fuerzas sobrenaturales. En cambio, creía que el médico debía tratar de descubrir las explicaciones naturales de la enfermedad observando al paciente detenidamente y hacer un juicio sólo después de considerar los síntomas. Se dice que Hipócrates estudió y documentó más de 200 hierbas diferentes durante toda su vida. Creía que la cirugía debía usarse sólo como último recurso.

Hipócrates explica el fundamento de la enfermedad y la salud, fundamento que hoy en día, la ciencia moderna sólo empieza a descubrir. Por ejemplo, decía: “Dadme la fiebre y curaré cualquier enfermedad”. Después de haber estado largo tiempo considerada como un enemigo, hoy la fiebre es oficialmente reconocida como un proceso de autodefensa del organismo, y así mismo avisa de que se hace presente la enfermedad.

La filosofía holística, historia de la aromaterapia

Para Hipócrates el cuerpo es un todo armónico cuyas partes están en mutua interdependencia y cuyos actos son solidarios unos con otros. Las diferentes partes del cuerpo, decía, cualquiera que sea la localización primitiva del mal se lo comunican unas a otras. ¿No es esta la teoría de las enfermedades reflejas, de la Reflexoterapia, de la Osteopatía, de la Acupuntura e incluso de la Iridiología? Alexis Carrer, en su maravillosa obra “La incógnita del hombre”, dice que éste no puede separase en partes. Si se aislaran sus órganos, uno de otros, el hombre dejaría de existir. De ahí la corriente filosófica del Holismo, (todas las partes conforman un todo, la cual Aristóteles resumió de forma concisa en sus escritos de metafísica) . Y todavía añade que, el hombre es una magnífica máquina en la que cada pieza es indispensable para su total funcionamiento.

Al considerar que todo el cuerpo era un solo organismo, su enfoque difería mucho de los Egipcios, que tenían un método prescrito para tratar cualquier enfermedad. Es interesante notar que más de 2.000 años después, ambas metodologías siguen siendo empleadas por los profesionales de la medicina moderna.

Hipócrates, conocido como “Padre de la Medicina”, es el verdadero fundados de un principio, de una doctrina médica filosófica Naturista. Doctrina que defiende el empleo de medios naturales en todos los aspectos de la vida, especialmente para conservar la salud y tratar las enfermedades, a través del contacto con la naturaleza. Es un sistema que prioriza el empleo de los agentes naturales y una alimentación preferentemente vegetariana para conservar la salud y curar las enfermedades, también se basa en estilos de vida saludable, como podrían ser, el ejercicio, el contacto con el sol. Aunque también hoy en día se asocia al Nudismo.

Esta filosofía de la medicina Naturista jamás ha dejado de existir hasta nuestros días, a pesar de todas las tentativas de la medicina oficial para ignorar y destruir esta doctrina médica humanista. Al practicar la Naturopatía no se hace otra cosa que poner en valor los trabajos de Hipócrates, que han sobrevivido a través de los siglos.

Historia de la Aromaterapia

Consciente de que la salud es el patrimonio más preciado que posee el ser humano, Hipócrates lanza el conocido aforismo que prescribe:

“Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”

Sus tratamientos emplean típicamente baños, masajes con infusiones o el uso interno de hierbas como el hinojo, el perejil, el hipérico o la valeriana.

Fundadores de la botánica y la farmacología

Después de la invasión de Alejandro Magno a Egipto (356 A.C) el uso de aromáticos, hierbas y perfumes se hizo mucho más popular en Grecia, suscitando gran interés, con respecto a todas las cosas fragantes. Teofrasto de Atenas (el padre de la botánica), filósofo y estudioso de Aristóteles, investigó todo acerca de las plantas e incluso como los olores afectaban a las emociones. Escribió, varios volúmenes sobre botánica, incluyendo “La historia de las plantas”, que se convirtió en una de las tres referencias más importantes de la ciencia botánica durante siglos.

La siguiente gran luminaria fue el médico militar griego Dioscórides (40-90 d. C), que sirvió en el ejército de Nerón, y marcho con ejércitos romanos a Grecia, Alemania, Italia y España para estudiar las hiervas y así pudo registrar todo lo que descubrió. Describió el hábitat de las plantas, como debían ser preparadas y almacenadas, y describió los relatos completos de sus propiedades curativas. Sus estudios referente a las plantas fueron publicados en una obra de 5 volúmenes completos llamados “De Materia Médica”, también conocido como “Herbarius”.

De Materia Médica” estaba destinado a convertirse en uno de los libros botánicos más influyentes de la historia, y fue la piedra angular de los practicantes de la medicina botánica en toda Europa durante 1.500 años. En ella, Dioscórides escribió sobre las propiedades medicinales de las almendras, el anís, la manzanilla, el cardamomo, la canela, el cilantro, el azafrán, el eneldo, la genciana, el jengibre, el enebro, la lavanda, la linaza, el regaliz, la malva, la mejorana, la mirra, el aceite de oliva, la pimienta, la menta, amapola, el ruibardo, el sésamo y el tomillo.

Esta publicación épica fue la primera farmacopea sistemática y contenía 1.000 medicamentos botánicos, además de descripciones e ilustraciones de aproximadamente 600 plantas y aromas diferentes. Su magnífica obra fue tan influyente que le ha sido otorgado el galardón del padre de la Farmacología.

Claudio Galeno, el médico de los gladiadores y emperadores

Claudio Galeno, brillante e influyente médico griego, (129-199 d. C.). Estudió medicina a la edad de 17 años. Comenzó su carrera médica a los 28 años bajo el empleo romano de tratar las heridas de los gladiadores con hierbas medicinales. Esta experiencia única le proporcionó la oportunidad de estudiar heridas de todo tipo, y se dice que ningún gladiador murió de heridas de batalla mientras estaba bajo el cuidado de Galeno.

Debido a su éxito profesional, fue ascendido para hacer de médico personal del emperador romano, Marcus Aurelius, y puesto que Roma fue un centro académico próspero durante el curso de la vida de Galeno, fue el lugar ideal para concluir su investigación adicional. Galeno escribió más de 400 tratados, de los cuales 83 todavía existen, incluyendo “De Simplicibus” que describe la planta, su ubicación geográfica y usos medicinales. También formuló remedios vegetales para una amplia gama de dolencias y se le atribuye la invención de la primera crema fría cosmética que contiene, cera de abejas, aceite de oliva, pétalos de rosa y agua.

Influido por las doctrinas de Hipócrates, Galeno sostuvo como tesis que la salud del individuo se basa en el equilibrio entre la sangre y una serie de humores conocidos como, bilis amarilla, bilis negra y flema. Fue pionero en la observación científica de los fenómenos fisiológicos, y practicó numerosas disecciones, que le permitieron identificar siete pares de nervios craneales, describir las válvulas del corazón e incluso establecer las diferencias estructurales entre venas y arterias. Galeno logró demostrar que las arterias no transportaban aire, como entonces se creía, sino sangre. El fue el último de los grandes médicos Greco-Romanos.

La historia de la aromaterapia

Desde 529 d. C. hasta hoy, probablemente, los Persas fueron los que continuaron con las contribuciones más duraderas sobre el conocimiento de las plantas aromáticas y la medicina. Al-Razi (865-92), nacido en la ciudad de Rayy, cerca de Teherán, fue conocido en Occidente como Rhazes y tuvo una enorme influencia en la ciencia y la medicina Europea. fue considerado uno de los mejores médicos de Persia, y durante su vida escribió 237 libros y artículos que cubren varios campos de la ciencia, la mitad de los cuales, se referían a la medicina. Su trabajo más influyente fue una enciclopedia médica que cubría 25 libros llamados “Al Kitab al Hawi”, que más tarde se tradujo al latín y otras lenguas europeas, y que se conoce en inglés como “The Comprehensive Work”. Sus logros médicos fueron brillantes, y también desarrolló herramientas como morteros, frascos y espátulas que se utilizaron en las farmacias hasta principios del siglo XX.

El nacimiento de una leyenda

A continuación vino Ibn Sina (980-1037 d. C.), también Persa, probablemente fue el más famoso e influyente de todos los grandes médicos Islámicos y conocidos en toda Europa, también conocido con el nombre de Avicena. Su vida fue verdaderamente la base de una leyenda. A la edad de 16 años, comenzó a estudiar medicina y a los 20 años había sido nombrado como uno de los médicos de la corte, ganando el título de “Príncipe de los médicos”.

Escribió 20 libros que abarcaban teología, metafísica, astronomía, filología, filosofía y poesía, además de 20 libros y 100 tratados sobre medicina, los cuales tuvieron una gran influencia.

Su epopeya de 14 volúmenes, “Al-Qanun fi al-Tibb”, que significa “El canon de la medicina” tenía más de un millón de palabras y contenía la suma de todo el conocimiento médico existente. Esta monumental enciclopedia médica incluyó las tradiciones Hipocráticas y Galénicas, descubriendo la práctica Siro-Árabe e Indo-Europea y notas sobre sus propias observaciones, convirtiéndose en el libro de texto médico definitivo. Fue la guía de enseñanza y referencia en toda Europa Occidental y el mundo Islámico durante más de setecientos años.

Remedios Anglosajones

El manuscrito inglés más antiguo que se conserva de la medicina botánica es el “ Bald’s Leechbook”, escrito entre el 900-950 d. C. por un escriba llamado Cild, bajo la dirección de Bald, siendo este, amigo del rey Alfred el Grande. Data de la alta Edad Media (siglo X), y se conserva en la Biblioteca Británica de Londres.

Cada una de las líneas que contiene fue descifrada hace mucho tiempo por historiadores y lingüistas especializados en idioma anglosajón (inglés antiguo). Cabe señalar que el título del manuscrito tampoco daba muchas pistas a los investigadores de su valioso contenido. En español se puede traducir por “Libro de los puerros de Bald”, siendo Bald un nombre de pila. Detrás de lo que se creía “Leech” es una vieja palabra inglesa que significa sanador. Este primer texto contiene una mezcla de herbalismo, magia, chamanismo y sabiduría del árbol, y describe 500 plantas, sus propiedades, y como se pueden utilizar en amuletos, baños o tomadas internamente.

Cuando los cruzados (militares cristianos, principalmente de Europa Occidental) regresaron de las Guerras Sagradas, trajeron agua de rosas, perfumes, aromas y remedios que para ellos eran desconocidos. Las plantas fragantes se hicieron más populares, con el uso de guirnaldas de hierbas aromáticas que adornaban los hogares y el agua de rosa era utilizada, por los que podían permitírselo, para lavarse las manos. La disponibilidad y gama de medicinas aromáticas continuó aumentando durante los próximos cientos de años, pero el conocimiento de los médicos del Este, aún no había comenzado a llegar a nuestras costas.

Cabe destacar que, recientemente (2014-2015) salió a la luz una noticia de la que todos los medios de comunicación se hicieron eco: una investigadora de la Universidad de Nottingham (Inglaterra), descubrió de un viejo grimorio, esos libros de fórmulas mágicas que usaban los hechiceros, la receta de una poción. El libro al que se aludía es nada más y nada menos que el manuscrito “ Bald’s Leechbook” . La vieja receta, una vez comprobada en el laboratorio, ha resultado ser más potente que los antibióticos a la hora de destruir el terrible SARM: el estafilococo áureo resistente a los antibióticos (Estafilococos aureus, resistente a la meticilina), una auténtica pesadilla de los cirujanos. La autora de dicho descubrimiento Freya Harrison, dijo así, “es una esperanza que supera cualquiera de mis sueños más disparatados”.

La poción acaba con más del 99,9% de las bacterias.

https://cienciaybiologia.com/ajo-cebolla-y-bilis-de-vaca-la-receta-medieval-contra-las-superbacterias-que-funciona/

El apocalipsis medieval

Durante los siglos XIII y XIV (1201-1400 d. C.) en Europa, la medicina era casi enteramente gobernada por la iglesia católica. Consideraban que la enfermedad y el mal eran un castigo de Dios, y la forma estándar de tratamiento administrada por los sacerdotes era la oración y tal vez, una sesión de sangre. Cuando la “Peste Negra o Muerte Negra” llegó por primera vez en 1.347, fue devastador. Casi el 50% de los habitantes de Londres sucumbieron en el primer año, y un 40% de toda la población de Europa moriría dentro de los 3 próximos años. Los remedios botánicos anglosajones básicos, como el uso de bolsitas de lavanda seca y amuletos de tomillo, no demostraron ser compatibles con esta mortal pandemia. Quizá se equivocaron de remedio…?.

En 1597 John Gerard publicó “Herball, o Historie General de Plantes”, que hoy en día es considerado como un clásico herbario. Aunque, los primeros aceites esenciales como el Enebro, la Lavanda, el Romero o la Salvia habían llegado a Gran Bretaña en esa época, no hace mención de ellos. El libro de Gerard resultó ser muy influyente, y los boticarios que anteriormente sólo habían vendido las medicinas prescritas por los médicos, comenzaron a preparar y combinar sus propias medicinas también. Un nuevo estilo de boticario que comenzaban a dispersar medicinas y a atender a pacientes emergieron por toda Inglaterra. Pero no lo suficientemente rápido.

La segunda visita de la Peste Negra en 1.603 golpeó casi tan duro como la primera, y prácticamente todos los aromáticos disponibles fueron quemados en las casas y en las calles para mantener la peste a raya. Benjuí, incienso y varios aceites de especias fueron utilizados para prevenir la propagación de esta enfermedad mortal, pero con poco efecto. Se informó que las únicas personas que no sucumbieron a la plaga fueron los trabajadores involucrados en aromas y perfumería, y esto es indudablemente debido a las propiedades altamente antisépticas de los aceites esenciales.

Nicholas Culpeper (1616-1654), fue uno de los herboristas más influyentes que también introdujo el concepto de herbalismo astrológico. En su obra más famosa, “El médico inglés” (1652), las descripciones de Culpeper sobre hierbas, aceites y sus usos, se mezclaron con la astrología.

Otros herboristas notables como Joseph Miller y John Parkinson también dejarían un rico legado botánico, allanando el camino para que las generaciones posteriores se expandieran. Las industrias de aceites esenciales en toda Europa florecieron, proporcionando aceites para las industrias farmacéuticas, de sabor y fragancia.

La práctica contemporánea de la Aromaterapia Moderna

Historia de la Aromaterapia
Historia de la Aromaterapia

El término “Aromaterapia” fue acuñado por un químico francés llamado René-Maurice Gattefossé (1881-1950), que estudió las propiedades medicinales de los aceites esenciales durante muchos años mientras trabajaba en su negocio de perfumería familiar. Tuvo la oportunidad de probar personalmente sus teorías innovadoras cuando una explosión en su laboratorio causó una grave quemadura en su mano.

Al sumergir su mano en un recipiente de aceite de lavanda puro, inmediatamente redujo la hinchazón y ayudó a acelerar el proceso de curación. Lo más impresionante fue que quedó sin cicatrices. Fue un escritor prolífico que abarcó muchos temas, pero fue su pasión por la investigación sobre los aceites esenciales , la que finalmente llevó a la publicación en 1937 de su libro innovador “Aromathérapie: Les Huiles essentielles hormonas vegetales”.

Un médico francés llamado Jean Valnet siguió el trabajo de Gattefossé. Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras trabajaba como asistente quirúrgico, utilizó aceites esenciales de manzanilla, clavo, limón y tomillo para tratar la Gangrena y las heridas de batalla. Después de graduarse como cirujano al final de la guerra, Valnet continuó usando aceites esenciales para tratar enfermedades, y fue el primero en usarlos para tratar condiciones psiquiátricas. Su inspirador libro “Aromathérapie – Traitment des Maladies par les Essence de Plantes” fue lanzado en 1964, y en 1980 traducido al inglés y lanzado bajo el nuevo título de “La práctica de la Aromaterapia”, poniendo Aromaterapia en el mapa inglés.

OTROS GRANDES AROMATERAPISTAS DE NUESTROS TIEMPOS

Madame Marguerite Maury (1895-1968), bioquímica nacida en Austria, se interesó en la Aromaterapia después de leer un libro escrito en 1838 por el Dr. Chabenes llamado “Les Grandes Possibilités par les Matières Odoriferantes”. Este fue el hombre que más tarde se convertiría en el maestro de Gattefossé. El influyente libro de Marguerite Maury “Le Capital Jeunesse” fue lanzado en Francia en 1961, pero inicialmente y lamentablemente no recibió el reconocimiento que se merecía. En 1964 fue lanzado en Gran Bretaña bajo el título de “El secreto de la vida y la juventud”, donde finalmente fue reconocido por la gran obra que era.

Después de la muerte de Madame Marguerite su trabajo fue continuado por su protegida, Danièle Ryman, que ahora es considerada una autoridad en la Aromaterapia.

El trabajo de Valnet y Gattefossé, también estimuló e influyó al inglés Robert Tisserand, quien en 1977 escribió el primer libro de Aromaterapia en inglés titulado “El arte de la Aromaterapia”. Este libro se convirtió en la inspiración y referencia para prácticamente todos los futuros autores sobre el tema durante casi dos décadas.

No hay duda alguna que, desde el legado que nos dejaron los egipcios y con la continua evolución que desarrollaron las demás civilizaciones, hasta llegar a nuestros días. Podemos decir que el uso de la Aromaterapia en el cuidado del cuerpo y la belleza, así como para re-establecer la salud mental, emocional y espiritual es una herramienta enormemente poderosas y efectiva.

Main Source: Feed de Quinessence Aromateraphy